Cómo Subir las Defensas de Nuestros Pequeños de forma Natural.

En este artículo vamos a enseñaros cómo subir las defensas de los más pequeños de la casa. Tu hijo ha pasado todo el verano como unas castañuelas. Sin embargo, con la llegada del mal tiempo y el inicio del nuevo curso en la guardería o en el colegio, coge un catarro tras otro.

Pero no es sólo por el frío por lo que aparecen los enfriamientos e infecciones: el estrés por madrugar y estar lejos de papá y de mamá durante gran parte del día, el cansancio físico, el contacto continuo con otros niños, los ambientes cerrados y el no seguir una dieta correcta son factores que hacen que sus defensas disminuyan. Desde Crecequetecrece queremos darte algunos consejos para que el trago sea lo menos amargo posible.

 

cómo subir las defensas

 

Cómo Subir las Defensas con Buenos Hábitos que Mejoran Su Salud

Por eso, en estos meses tienes que estar especialmente alerta y prestar mucha atención a estos aspectos:

  • Cuida su higiene más que nunca. Conviene habituar a los niños a lavarse las manos a menudo, enseñarles a taparse la boca al toser y al estornudar, evitar en lo posible llevarlos a ambientes cargados de humo…
  • Mantén un ambiente sano en casa. La temperatura nunca debe ser superior a los 22-24°C (abrigar demasiado a los niños es un error, que aumenta el riesgo de que se resfríen) y es imprescindible ventilar las habitaciones cada mañana y colocar recipientes con agua en los radiadores. El exceso de calor, la falta de aire fresco y la sequedad ambiental afectan a las vías respiratorias.
  • Sal a diario a pasear con tu hijo, aunque haga frío. El aire fresco y la luz solar refuerzan el sistema inmunológico y hacen que los niños se vuelvan menos vulnerables a las infecciones de las vías altas. Llevándole bien abrigado, con un gorrito que le cubra los oídos (es imprescindible para prevenir posibles otitis), el frío no es una excusa para quedarse en casa.
  • Demuéstrale que le quieres y hazle reír a menudo. Tener buen humor y sentirse querido estimula las defensas. Se ha comprobado que los niños que son abrazados a menudo tienen menos problemas digestivos, asimilan mejor lo que comen y esto, a su vez, les fortalece frente a las enfermedades. Y reír también estimula las defensas.
  • Dale masajes. Es otra forma de reforzar el sistema inmunitario. Practicar masajes a los niños, además de estimular su inteligencia y de reforzar el vínculo afectivo que mantenemos con ellos, les ayuda a regular el funcionamiento de los sistemas digestivo, circulatorio y respiratorio, previniendo así problemas como el estreñimiento, los cólicos, la hipertensión o el asma. Empieza a dárselos a tu hijo desde pequeñito. Tus manos y tu ternura son una medicina para éAliméntale bien. Los bebés que maman reciben todos los anticuerpos y componentes inmunológicos que necesitan, porque la leche materna es el mejor alimento para ellos. Pero las madres de los niños alimentados con leches artificiales tampoco deben preocuparse, porque las leches de fórmula están especialmente preparadas para reforzar las defensas de los bebés. El problema puede surgir una vez que la dieta del niño, alrededor del año, es más diversificada, ya que el pequeño no puede prescindir de una serie de nutrientes que le fortalecen la salud y que en ocasiones nos olvidamos de incluir en sus menús. La “nutracéutica” nos dice cuáles son.

Cómo subir las defensas utilizando el Poder Curativo de las Plantas

El uso terapéutico de las virtudes curativas de las plantas es una práctica que se remonta a miles de años, lo que demuestra su efectividad. Algunas de las más eficaces son: la equinácea, que es antiséptica y hace al organismo más resistente frente a los procesos infecciosos típicos de la temporada invernal; el escaramujo, muy rico en vitamina C; el eucalipto, cuyas hojas se emplean en tisanas y para hacer inhalaciones en caso de tener las vías respiratorias obstruidas, mientras que su aceite es muy eficaz para hacer fricciones en el pecho en casos de congestión bronquial. También alivian los resfriados el marrubio blanco, la hierbabuena, la menta, el romero, el tomillo, el aceite de almendro…

Pero, ¿Qué es eso de la “Nutracéutica”?

La Nutracéutica es la disciplina médica que investiga por qué ciertos alimentos resultan beneficiosos para combatir ciertas enfermedades. Los dos principios en los que se basa esta teoría son:

  • El primero, que algunos alimentos poseen propiedades antivirales o antibacterianas e inhiben el desarrollo de estos microorganismos.
  • Y el segundo, que otros alimentos, al estimular el sistema inmunológico, actúan de forma indirecta contra ellos, ayudando al organismo a combatir la infección.

Gracias a estos estudios sabemos que alimentos tan dispares como los arándanos y el ajo poseen un efecto antibiótico que previene y ayuda a superar las infecciones. También se ha llegado a otras conclusiones sorprendentes, como que los puerros, los nabos, los higos, las peras y el orégano alivian los problemas respiratorios. Y está demostrado que conviene tomar más patatas y setas cuando hay un exceso de mucosidad, además de añadir hierbabuena o menta a nuestros platos, porque estos alimentos y especias nos ayudan a respirar mejor.

Cómo subir las defensas usando Los Mejores Alimentos para la Salud

Otro dato curioso es que los prolifenoles del chocolate son unos poderosos antioxidantes que activan el sistema defensivo del organismo, por lo que este alimento, sin cometer abusos, es bueno para la salud.La leche de cabra es otro alimento muy saludable. Su composición es muy similar a la de la leche de vaca, pero su contenido en vitaminas A y D y minerales como el fósforo y el magnesio es mayor. Además, contiene un tipo de lípidos y una tasa de proteínas que la hacen más digestiva, y por eso es una alternativa ideal para los niños que no toleran la leche de vaca. En épocas de inapetencia conviene darles fruta seca (orejones, ciruelas pasas, higos…), que les aporta energía y, al ser muy dulce, les estimula la sensación de hambre.

Cuando están convalecientes hay que intentar que tomen sopas y zumos naturales, que revitalizan, reponen líquidos y son muy fáciles de digerir. Y, sobre todo, yogures, pues estimulan las defensas y si les han tratado con antibióticos, regeneran la flora intestinal y preparan al estómago para aceptar otros alimentos. Además, podemos aderezar sus platos con un chorrito de aceite de oliva crudo (es muy energético y ayuda a regular la función intestinal) y añadirles perejil picado, también crudo. Esta especia es riquísima en hierro y vitamina C y les ayudará a recuperarse antes.

VITAMINAS: PARA QUÉ SIRVEN Y DÓNDE ESTÁN

Vitamina A (retinol). Contribuye a la formación y al mantenimiento de los tejidos, la piel y las mucosas. En espinacas, zanahorias, tomate, pimientos, berros, hígado, yema de huevo y mantequilla.
Vitamina K (menadiona). Esencial en los procesos de coagulación y regeneración de la sangre. Coliflor, espinacas, hígado de cerdo, yema de huevo, nabos y tomates.
Vitamina B 1 (tiamina). Ayuda a obtener la energía de los alimentos. Cereales integrales, leche, derivados lácteos, carne de cerdo, verduras, levadura y frutos secos. Ácido pantoténico. Importante para la regeneración de los tejidos, la piel y el cabello y para la formación de las hormonas. En levadura de cerveza, huevos, champiñones, hígado, leche y cereales.
Vitamina B 2 (riboflavina). Mantiene la piel sana e interviene en el metabolismo de las grasas, las proteínas y los hidratos de carbono. En el pan integral, leche, yema de huevo, frutos secos y verduras. Niacina. Participa en las reacciones celulares para la producción de energía. Levadura de cerveza, hígado, cacahuetes, champiñoñes, carne, leche y cereales.
Vitamina C (ácido ascórbico). Contribuye al buen estado de los huesos, dientes y vasos sanguíneos e interviene en la creación de defensas. Cítricos, pimientos, col, brécol, patatas, perejil. Vitamina B 6 (piridoxina). Interviene en el metabolismo de los aminoácidos y en la formación de los glóbulos rojos. En el salmón, nueces, avellanas, hígado, levadura de cerveza, cerdo, leche, cereales y plátanos.
Vitamina D (colecalciferol). Ayuda al organismo a utlizar el calcio y el fósforo para mantener el buen estado de los dientes y huesos. Huevos, leche, aceite de hígado de pescado, levadura. Vitamina B 9 (ácido fólico). Interviene en la regeneración de las células y contribuye a la producción de glóbulos rojos. Hígado, champiñoñes, levadura de cerveza, pan y galletas integrales y vegetales de hoja verde.
Vitamina E (tocoferol). Interviene en la formación y el funcionamiento de los glóbulos rojos, músculos y tejidos. En cereales integrales, aceites vegetales, huevos, derivados de la soja y frutos secos. Vitamina B 12 (cianocobalamina). Importante para la producción de glóbulos rojos y, por tanto, para prevenir la anemia. En la carne, pescado, huevos y leche.

Según los expertos, una manzana al día nos aleja de la consulta del médico. Procura que tu hijo la tome como postre o para merendar: es vitalizante, reguladora, favorece el buen funcionamiento del intestino, combate la acidez gástrica y, comida a mordiscos, limpia los dientes y fortalece las encías.

Nuestra Despensa, La Farmacia más natural

Pero nada de esto es nuevo. La dietoterapia, una ciencia china que aboga por el poder terapéutico de todo lo que nos llevamos a la boca, es casi tan antigua como la humanidad. Lo mejor es que resulta muy sencilla y económica de poner en práctica, ya que, según argumenta, todo lo necesario para remediar nuestros males está en nuestra despensa. Por ejemplo, no hay nada como tomar habitualmente calabaza, zanahorias, rábanos y melocotones para prevenir resfriados.
Incluso la homeopatía, que basa su efectividad en la administración de compuestos en dosis infinitesimales, para que el organismo active las defensas que propician su recuperación, recurre a los principios activos contenidos en plantas y alimentos, como la sustancia que nos hace llorar al picar cebolla, eficaz contra el constipado.
Ten todo esto en cuenta y asegúrate de que la dieta que le proporcionas a tu hijo, ahora que ya come de forma más variada, contiene de todos los grupos de alimentos.
La carencia de vitaminas (avitaminosis) origina desequilibrios en las funciones metabólicas y propicia la aparición de enfermedades. Por ello es imprescindible consumirlas habitualmente.

Frutas y Verduras, Cómo subir las defensas tomando Vitaminas a Raudales

Cada vitamina desempeña una función determinada y nuestro organismo se encarga de almacenarlas de una u otra manera. Las hay de dos tipos: liposolubles (A, E, D y K), que se disuelven en la grasa y se almacenan en los tejidos, e hidrosolubles (C, B1, B2, B3, B6 y B 12), que se disuelven en el agua y deben tomarse todos los días, porque el organismo sólo retiene la cantidad que necesita a diario (el resto la desecha). Las que más ayudan a prevenir y a aliviar los síntomas del resfriado, a incrementar los niveles de inmunoglobinas (proteínas de la sangre que actúan como anticuerpos) y a fortalecer las defensas del organismo son las vitaminas A y C, contenidas sobre todo en las frutas y verduras. Debido a ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja tomar cinco raciones diarias entre frutas y verduras. Lo mejor es consumirlas frescas, crudas y con piel, después de haberlas lavado con agua y un chorrito de limón.

Minerales, Plantas Y Otros Suplementos

Pero las vitaminas no son las únicas sustancias que refuerzan el organismo. Los minerales también lo hacen, especialmente el zinc (dirige y controla los sistemas enzimáticos y celulares y se encuentra en las pipas de calabaza y en la carne magra de vacuno) y el cobre (ayuda a asimilar la vitamina C y se encuentra en los cereales y en las hortalizas verdes). Igualmente los aminoácidos (los compuestos que constituyen los pilares de las proteínas) también tienen propiedades reforzadoras del sistema inmunológico. Quizá te suene la caritina (en los lácteos), la fenilalanina (en la soja, las almendras y el queso), la taurina (en la carne, el pescado y los huevos) o el triptófano (en los plátanos). Todos ellos son aminoácidos e igual que las vitaminas y minerales, tampoco deben faltar en la dieta de tu hijo.

Por último, merecen una especial mención los inmunoestimulantes naturales. La mayoría son plantas y suplementos que se encuentran en la naturaleza y que nos protegen contra las bacterias. Son, por ejemplo, la jalea real, el própolis, el aceite de germen de trigo y las hierbas, que deben sus propiedades medicinales y su sabor a los aceites que contienen.

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